María José Arregui

Cada proceso terapéutico es único. No hay dos personas iguales, ni dos historias que se vivan de la misma manera.

Ir más allá del síntoma

Normalmente acudimos a terapia por síntomas (ansiedad, apatía, trastornos de la alimentación, etc.). Son la puerta de entrada, la señal. Pero el cambio ocurre cuando nos atrevemos a ir más allá de ellos y comprender de dónde nace nuestro malestar.

Ansiedad

La ansiedad aparece para avisarnos de algo que nos importa y que tememos perder o que se rompa. Identificar qué es aquello que tanto valoramos puede ayudarnos a aceptar la posibilidad de perderlo, soltando el control, o a encontrar la energía para luchar por protegerlo.

Dificultad para poner límites

A veces aprendemos a ser demasiado compacientes para evitar el conflicto o proteger nuestros vínculos. Sin embargo, este sacrificio no sale gratis y normalmente acabamos agotadas o «explotando» en forma de rabia o irritación. Escuchar tu necesidad te ayuda a decidir de forma más consciente cuándo necesitas poner límites a algo o alguien y hacerlo de una forma menos explosiva.

Insatisfacción vital

A veces vivimos la sensación de vacío, apatía o falta de sentido como un indicativo de que hay algo malo en nosotros. Normalmente esto aparece cuando hemos perdido la conexión con aquello que da significado a nuestra vida. En ocasiones necesitamos entender qué hemos perdido para procesar ese duelo e ir reconociendo hacia dónde queremos seguir dirigiendo nuestra vida.

Procrastinación y culpa

A menudo asociamos la procrastinación con la pereza o falta de voluntad. Sin embargo, muchas veces esta dinámica aparece cuando sentimos miedo al fracaso, autoexigencia, alto perfeccionismo o inseguridad. Comprender mejor el trasfondo de este círculo vicioso nos permite avanzar de una forma más compasiva y realista.

Autoexigencia y autocrítica

La autoexigencia y la autocrítica son procesos que muchas veces nos ayudan a conseguir aquello que deseamos o a recordar nuestros valores. Sin embargo, pueden convertirse en nuestro peor enemigo y en una trampa de la autoestima que nos deja muy dependientes de nuestros éxitos. Aprender a amarnos de forma incondicional y más amorosa nos ayuda a reducir ese estado de estrés e insatisfacción permanente.

Amor propio

A menudo nos educan para amarnos de una forma muy condicionada a nuestros logros. Cuando conseguimos algo laboralmente, somos valiosas; cuando hacemos algo bien, somos suficientes. Pero el problema viene cuando algo rompe estos esquemas. Entonces podemos sentir descontrol, ansiedad y un diálogo interno violento que nos bloquea. Aprender a amarnos no significa abandonar por completo la autocrítica sino que significa no abandonarnos cuando fallamos.

Enfoque terapéutico

Mi forma de trabajo está muy influida por la Terapia Focalizada en la Emoción (EFT), la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y el enfoque de trauma y apego desde EMDR. Estos enfoques terapéuticos tienen evidencia empírica y se pueden complementar. Tienen en común que no se centran únicamente en el síntoma o en la superficie del conflicto sino que ponen el foco en generar una comprensión más profunda del problema así como más focalizada en la experiencia emocional de la persona que va a terapia.

«Existe una curiosa paradoja: cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar».

Carl Rogers

Creador de la terapia centrada en el cliente

La primera sesión de 20-30 minutos es gratuita, para conocernos y saber si podemos comenzar la terapia.