Ir más allá del síntoma
Normalmente acudimos a terapia por síntomas (ansiedad, apatía, trastornos de la alimentación, etc.). Son la puerta de entrada, la señal. Pero el cambio ocurre cuando nos atrevemos a ir más allá de ellos y comprender de dónde nace nuestro malestar.
Ansiedad
La ansiedad aparece para avisarnos de algo que nos importa y que tememos perder o que se rompa. Identificar qué es aquello que tanto valoramos puede ayudarnos a aceptar la posibilidad de perderlo, soltando el control, o a encontrar la energía para luchar por protegerlo.
Dificultad para poner límites
A veces aprendemos a ser demasiado compacientes para evitar el conflicto o proteger nuestros vínculos. Sin embargo, este sacrificio no sale gratis y normalmente acabamos agotadas o «explotando» en forma de rabia o irritación. Escuchar tu necesidad te ayuda a decidir de forma más consciente cuándo necesitas poner límites a algo o alguien y hacerlo de una forma menos explosiva.
Insatisfacción vital
A veces vivimos la sensación de vacío, apatía o falta de sentido como un indicativo de que hay algo malo en nosotros. Normalmente esto aparece cuando hemos perdido la conexión con aquello que da significado a nuestra vida. En ocasiones necesitamos entender qué hemos perdido para procesar ese duelo e ir reconociendo hacia dónde queremos seguir dirigiendo nuestra vida.
Procrastinación y culpa
A menudo asociamos la procrastinación con la pereza o falta de voluntad. Sin embargo, muchas veces esta dinámica aparece cuando sentimos miedo al fracaso, autoexigencia, alto perfeccionismo o inseguridad. Comprender mejor el trasfondo de este círculo vicioso nos permite avanzar de una forma más compasiva y realista.
Autoexigencia y autocítica
La autoexigencia y la autocrítica son procesos que muchas veces nos ayudan a conseguir aquello que deseamos o a recordar nuestros valores. Sin embargo, pueden convertirse en nuestro peor enemigo y en una trampa de la autoestima que nos deja muy dependientes de nuestros éxitos. Aprender a amarnos de forma incondicional y más amorosa nos ayuda a reducir ese estado de estrés e insatisfacción permanente.
Amor propio
A menudo nos educan para amarnos de una forma muy condicionada a nuestros logros. Cuando conseguimos algo laboralmente, somos valiosas; cuando hacemos algo bien, somos suficientes. Pero el problema viene cuando algo rompe estos esquemas. Entonces podemos sentir descontrol, ansiedad y un diálogo interno violento que nos bloquea. Aprender a amarnos no significa abandonar por completo la autocrítica sino que significa no abandonarnos cuando fallamos.
«Études nos ha ahorrado miles de horas de trabajo y ha desbloqueado perspectivas que nunca creímos posibles».
Annie Steiner
Director General, Greenprint
Mira, lee, escucha
-
—
por
Únete a más de 900 suscriptores
Mantente al día de todo lo que necesitas saber.